LA ASOCIACIÓN DE VECINOS Y PROPIETARIOS DE
SA PENYA
AL DEFENSOR DEL PUEBLO
Estimado Señor,
Nos dirigimos a usted con el propósito de ponerle al tanto de una serie de irregularidades por parte de las autoridades que vulneran nuestros derechos como ciudadanos y que no tiene aparentemente ningún viso de ser resuelta a corto ni a largo plazo.
Somos una Asociación de Vecinos del barrio de Sa Penya, antiguo barrio de pescadores contiguo al puerto de la ciudad de Ibiza, situado entre el puerto y las murallas de Dalt Vila que ha sido proclamada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Por lo tanto, nuestro barrio entra en el área de influencia de Patrimonio de la Humanidad y debiera merecer unos cuidados en consonancia.
Lamentablemente ¿qué ven los visitantes que se asoman al mirador del baluarte de Santa Lucía? en vez de un rincón antiguo, único en la isla con sus callejas que bajan hacia el mar , sólo puede apreciarse un foco de suciedad en el que impera la basura y campan a sus anchas drogadictos y vendedores de droga operando a plena luz y delante de cualquiera (policía incluida).
Hace dos años que nuestra Asociación existe. Hemos tenido infinidad de reuniones con la Delegada de Gobierno, el Presidente del Consell, el Alcalde de la Ciudad de Ibiza, los jefes de la Policía Local y la Policía Nacional, concejales, directores de instituciones y empresas, y los resultados han sido CERO.
Invariablemente cada personaje interpelado justifica su inoperancia alegando incumplimiento de responsabilidad de parte de los demás, competencias de los demás que no les permiten cumplir con sus deberes, etc.
Después de esperar durante estos dos años algún mínimo signo indicador de una real voluntad de sacar al barrio de su estado de degradación e insalubridad BUSCADAS Y PROVOCADAS, ante la falta de cooperación de cualquiera de nuestros interlocutores, consideramos que existe una neta discriminación hacia nosotros con respecto a los demás habitantes de la ciudad y la isla, todo ello por motivos que le invitamos a desentrañar con nosotros.
POLICÍA
LOCAL
La Policía Local no cumple con su obligación de hacer respetar las ordenanzas municipales, muy especialmente con respecto a las basuras en la acera pública. En las calles de sa Penya la basura es una constante: se acumula en las aceras a la puerta de las casas, se apila hasta alcanzar un piso o más de altura dentro de las ruinas, se hacina en los techos de las casas. Esta hiperacumulación de basuras trae como consecuencia una invasión de ratas con el consiguiente peligro para la salud pública, especialmente la de los niños que pululan por las calles muchas veces descalzos o completamente desnudos y juegan entre dichas basuras.
La Policía no se encarga de poner una sola multa a los vecinos desaprensivos. Cada vez que les hemos sugerido la posibilidad de multar, la respuesta es la misma: que no lo hacen porque ya se sabe que los multados se declararán insolventes. NO ES MOTIVO. Cuando se pone una multa no se pone a sabiendas de si se podrá cobrar o no. Ya será decisión del juez valorar si se puede declarar insolvente una persona que circula en automóviles de millones de pesetas como es el caso en nuestro barrio. La Policía debe limitarse a cumplir con la aplicación de las ordenanzas, y la cuestión es que no lo hace: jamás ha habido una multa por echar basuras a la calle en nuestro barrio que es un basural. Para su información todo esto sucede a escasos metros de una importante zona de bares y restaurantes muy frecuentada por los turistas.
Tampoco se ejerce el más mínimo control sobre los animales del barrio. Sa Penya se asemeja a una kasba, en el sentido de que sólo tiene callejuelas estrechas , y en esas callejuelas abundan los perros de razas consideradas peligrosas tales como Staffordshire Terriers, Pitbulls, Bullterriers, Rotweilers.
Dichos animales no llevan microchip, seguramente no están vacunados, están atados con cortas cadenas sin poder moverse más de un par de metros, orinando y defecando en el mismo sitio donde se acuestan. Por las noches comparten la vivienda con niños y ancianos ya que el tamaño de las viviendas de Sa Penya hace imposible mantenerlos aislados de la gente.
Estos animales no hacen ejercicio, se mantienen atados demasiado tiempo y por supuesto libres de bozal, amedrentan a la gente que pasa por el lugar y debe pasar a escasos centímetros de su alcance; se está llevando a cabo una cría indiscriminada de dichas razas, y lo principal: sus dueños no tienen la correspondiente licencia para poseer animales de razas peligrosas, que exige un control psicofísico del propietario y no se otorga a personas con prontuario policial.
La Policía Local en ningún momento lleva a cabo un control de los papeles de los perros ni lleva el recuento de la población canina de Sa Penya.
De la misma manera, en los tejados de Sa Penya se pueden ver numerosas jaulas donde se hacinan precariamente gallos destinados a riñas, gallinas y palomos para el consumo. Dichos animales permanecen encerrados en cajas mínimas, bajo los rayos del sol en verano, con el consiguiente mal olor que desprenden y el peligro que suponen para la salud humana , aparte de ser condiciones de maltrato hacia las aves. La Policía no incauta estas precarias cárceles ni, por supuesto, multa a sus propietarios.
Un escrito aparte merecería la falta de control de ruidos. Es imposible descansar en ninguna casa de Sa Penya ubicada en las calles donde numerosos bares ponen música en plena calle, a fondo y hasta altas horas de la madrugada. Hay incluso bares abiertos sin licencia que sin embargo funcionan todo el verano sin ser clausurados ni multados. La situación está estancada desde hace años y no se aprecia voluntad de hacer cumplir las normativas relativas a los ruidos.
En las calles del barrio la situación no es mucho mejor ya que muchos vecinos tienen por costumbre sacar a la calle los equipos de música y ponerla a todo volumen durante horas sin ser siquiera amonestados verbalmente por las fuerzas del orden.
Da la sensación de que hay una voluntad de que en Sa Penya las cosas sigan como están y no hacen mella denuncias, pedidos ni reuniones.
Cuando un vecino llama para señalar alguna falta o delito, las patrullas sencillamente no aparecen. La excusa es siempre la misma: falta de personal. No se nota voluntad ninguna de pedir refuerzos de personal para atender las necesidades de la ciudad.
Fuegos en las aceras: otra de las características del barrio es que en las noches de otoño e invierno muchos vecinos hacen fogatas en las aceras, con el peligro multiplicado ya que la estructura del berrio impide el paso de una unidad de bomberos en caso de producirse un incendio. Tampoco hay una sola multa aplicada. Respuesta de un vecino a la Policía hace escasas semanas: Me multáis si queréis pero aquí el fuego no se apaga- Por supuesto que el fuego no se apagó ni se aplicó la consabida multa ya que la Policía, como decimos, no cumple con sus deberes.
POLICIA NACIONAL
De la Policía Nacional diremos simplemente que la actividad delictiva se ejerce las 24 horas a la vista de quien queira pasearse por el barrio y pese a ello el año pasado se ha hecho una sola aprensión de droga... en una ruina abandonada y sin investigación posterior. En reuniones con nuestra Asociación se reconoce que se conoce el número exacto de traficantes, en qué casas viven, etc. pero por diversos pretextos la Policía nunca llega a actuar. Somos testigos porque nos ha sido dicho, de que prefieren que la delincuencia siga limitada a Sa Penya para poder tener un mejor control. Nos preguntamos a qué tipo de control se han de referir ya que se supone que un control de la actividad traería como consecuencia actuaciones, redadas y encarcelamientos que no se producen nunca.
La Delegada de Gobierno y el jefe de la Policía Nacional nos han prometido innumerables veces aumentar la plantilla , el número de rondas, las actuaciones, etc. El resultado de tantas promesas: es muy raro ver una patrulla de la Policía Nacional por las calles de Sa Penya. Los delincuentes trabajan en paz.
AYUNTAMIENTO
El Ayuntamiento no colabora exigiendo a las compañías de servicios que efectúen adecuadamente su labor en Sa Penya. Los escombros y muebles se acumulan sin ser retirados; la electricidad y el agua son robadas sistemásticamente por okupas sin que las compañías corten el suministro.
Los trabajos de remodelación que se efectúan en el barrio, o no respetan el Plan e Remodelación, por ejemplo al no haber separado los desagües de aguas pluviales y de aguas fecales, o se dejan sin terminar, con pavimentos sin terminar, bocas de desagüe rellenas de escombors, etc. Transitar por las calles de Sa Penya un día de lluvia es exponerse a una fractura de gravedad debido al estado de las aceras renovadas.
No se detienen jamás las obras ilegales y se permite su conclusión sabiendo que los procesos que piden la demolición raramente obtienen satisfacción en la práctica.
No se actúa contra los propietarios de las ruinas que amenazan derrumbe en ningún sentido, con el consiguiente peligro para paseantes y casas colindantes. Si el propietario alega falta de medios , no se le propone solución ni se aplica coerción alguna, ni se confisca el terreno de riesgo. La situación no se modifica y poco a poco el barrio va tomando un aspecto más abandonado aún si cabe.
SANIDAD
El barrio de Sa Penya se caracteriza por la escasa dimensión de la mayoría de sus viviendas. En muchas de ellas se hacinan familias enteras con sus animales. En muchos de estos casos dichas familias poseen propiedadees fuera del barrrio pero permanecen en él para efectuar su comercio ilegal.
Sanidad no efectúa los debidos controles y así se puede ver gente orinando y defecando, bañándose, durmiendo y haciendo fuego en las aceras, pues algunas casas no poseen las más elementales infraestructuras de higiene ni ventilación. Dichas casas debieran ser desocupadas y puestas en concidiones de habitabilidad humana. Los vecinos llevamos años pidiendo inspecciones sanitarias sin que hasta el momento se hayan llevado a cabo.
SERVICIOS SOCIALES
Los Servicios sociales del Ayuntamiento insisten en que desempeñan una gran labor de la cual sin embargo no se ven los resultados necesarios ya que es evidente que muchos de los niños del barrio no asisten a clase con regularidad. No se ven esfuerzos de reintegración de dichos niños en una estructura social organizada. La mayoría de los actos vandálicos del barrio (rotura de farolas, daños en las viviendas, desparramo de contenedores, torturas a animales, etc) son efectuados por niños de escasa edad ante la indiferencia, o incluso aleccionados por sus padres.
No existe un Juez de Menores que se ocupe de la situación de niños que conviven en un ambiente degradado por la droga y en íntimo contacto con proveedores y consumidores, con una educación descuidada y unas condiciones de higiene y salubridad inexistentes.
JUSTICIA
Renglón aparte merece el Ministerio de Justicia, ya que los juicios de desalojo de ocupantes ilegales se eterniza impidiendo así a propietarios que sólo poseen la vivienda ocupada el poder ponerla en condiciones e instalarse en ellas; los juicios por construcción ilegal duermen durante años en los cajones sin que hayamos conseguido una sola resolución ni ejecución; los escasos traficantes sorprendidos con cantidades considerables de droga no pasan una sola noche en prisión, y no se investiga de dónde proceden las voluminosas fianzas que los liberan de la misma.
COMPAÑÍAS DE SERVICIOS
Las compañías de agua y electricidad, que no pierden un solo día en cortar el suministro a los residentes legales (que pagan sus facturas) en caso de retraso en algún pago, no observan la misma diligencia en interrumpir las conexiones ilegales de los delincuentes que ocupan muchas de las viviendas del barrio, a veces durante años. No se efectúan revisiones para detectar las constantes conexiones o robo de servicios a los vecinos como venimos pidiendo insistentemente.
Lo mismo puede decirse de la compañía de basuras que no efectúa la cantidad de recogidas necesarias a la peculiar situación del barrio, ni coloca papeleras o contenedores en nuestras calles.
CONCLUSIÓN
De instancia en instancia, todos los responsables se van pasando la pelota : la Policía porque los jueces no ayudan, el Ayuntamiento que aduce hacer de todo sin que se vea nada, las compañías que dicen que no se les informa, etc. Nunca conseguimos de parte de ninguno de ellos una promesa que haya logrado ser cumplida. Nos sentimos hasta burlados ya que se nos convoca sabiendo que saldremos con las manos vacías y que ninguna de las promesas dadas por la gente que se supone nos protege y representa cristaliza en la más mínima acción.
LOS VECINOS DE SA PENYA SOLICITAMOS LA PROTECCION DEL ESTADO PARA TERMINAR CON EL ESTADO DE DISCRIMINACIÓN EN QUE SE NOS MANTIENE.
No somos capaces de llegar al fondo de las razones que intervienen para que de común acuerdo se mantenga en un barrio otrora emblemático de la ciudad una situación de degradación continua, insalubridad, delito y maltrato y falta de respeto hacia los habitantes que intentan llevar una vida normal y que sí respetan ordenanzas municipales, pagos de impuestos y servicios y las reglas usuales de la urbanidad.
Solicitamos vuestra ayuda e intervención, que probablemente sean el último recurso con el que contemos para poder integrar a Sa Penya en la ciudad como un barrio más y acabar con la situación de ghetto que sufrimos por culpa de unos pocos delincuentes y de unos muchos intereses.
Le invitamos a visitar nuestra página web http://www.Sapenya.com donde puede visionarse material sobre las situaciones más corrientes en el barrio. Verá usted una especie de chabolas en una zona entorno de Patrimonio de la Humanidad que debiera gozar de la protección y los presupuestos consecuentes.
Desde ya, agradecemos infinitamente su amable atención y quedamos a vuestra disposición para aclarar cualquier duda que se le planteara y ofrecer material y testimonios que avalan nuestra denuncia.
Suyo atentamente,
Paolo Zanasi
Presidente de la AAVP Sa Penya